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Caldo de huesos de ternera: la receta completa, paso a paso

Con pie de ternera, huesos y verduras: cómo conseguir un caldo sabroso, concentrado y de textura gelatinosa, y conservarlo para usarlo durante la semana.

POR DR. MELANIE FALVEY22 SEPTIEMBRE 20267 MIN DE LECTURA
Taza y tarro de caldo de huesos de ternera terminado, con huesos asados al fondo

Esta es la receta que utilizo yo: un caldo sabroso, concentrado y con la textura gelatinosa característica que aporta el pie de ternera.

Lo preparo en cantidad y lo congelo en porciones. Después lo utilizo solo, en sopas, purés de verduras, arroces y guisos. El secreto culinario está en combinar los huesos adecuados, dorarlos para intensificar el sabor y añadir las verduras durante las últimas horas.

El caldo aporta agua, gelatina y cantidades variables de otros componentes.

20 minPreparación
18–24 hCocción lenta orientativa
2–3 litrosRendimiento aproximado

Ingredientes

Ingredientes del caldo: pie de ternera troceado, huesos de vacuno, zanahorias, cebolla, apio, ajo y hierbas
Pie de ternera y huesos carnosos, la base de esta preparación.

Huesos y base

  • 1 pie de ternera limpio y troceado por el carnicero (aproximadamente 800 g–1 kg).
  • 1 kg de huesos de ternera de articulación, rodilla o caña.
  • 500 g de huesos carnosos o con tuétano (opcional, para intensificar el sabor).
  • 3–4 litros de agua aproximadamente, o la cantidad necesaria para cubrir los huesos sin superar el nivel máximo de la olla.
  • 2 cucharadas de vinagre de manzana (opcional).

Verduras

  • 2 zanahorias grandes.
  • 1 cebolla grande.
  • 2 ramas de apio.
  • 1 puerro bien lavado (opcional).
  • 1 cabeza de ajo.
  • 150 g de champiñones (opcional).

Hierbas y condimentos

  • 2 hojas de laurel.
  • 4–6 granos de pimienta negra.
  • 2 ramitas de tomillo fresco.
  • 1 ramita pequeña de romero (opcional).
  • Sal al gusto, preferiblemente al final.

Antes de empezar: el pie aporta tejido conectivo; los huesos carnosos añaden sabor. Pide al carnicero que trocee las piezas grandes. No laves la carne cruda bajo el grifo: puede dispersar microorganismos sobre superficies cercanas.

Preparación paso a paso

1. Preparar el pie y los huesos

Retira con papel de cocina los restos visibles de sangre. Si quieres un caldo de aspecto más limpio, escalda el pie de ternera cinco minutos en agua hirviendo y desecha ese agua. Es opcional. El pie puede pasar después directamente a la olla, sin necesidad de asarlo.

2. Dorar los huesos en el horno o la freidora de aire

Huesos de vacuno dorados en bandeja de horno antes de preparar el caldo
El dorado aporta sabor y color; evita quemar los huesos.

Horno: precalienta a 200 °C. Reparte los huesos en una bandeja y hornéalos durante 30–45 minutos, dándoles la vuelta a mitad del tiempo, hasta que estén bien dorados.

Freidora de aire: precalienta a 190–200 °C, coloca los huesos en una sola capa y cocina aproximadamente 15–25 minutos, según tamaño y aparato. Comprueba el dorado y sigue las instrucciones del fabricante.

Asar desarrolla sabor y color; no es un requisito sanitario ni garantiza por sí solo que el caldo quede más transparente.

3. Recuperar los jugos del asado

Pasa los huesos dorados a la olla. Añade un poco de agua caliente a la bandeja aún templada, raspa los restos dorados con una espátula y vierte ese líquido en la olla. Desecha las partes quemadas, que podrían aportar amargor. Si usaste la freidora, aprovecha los jugos del recipiente sin añadir toda la grasa si no la deseas.

4. Cubrir con agua

Introduce los huesos asados y el pie de ternera en una olla grande o una olla de cocción lenta adecuada. Cubre con agua fría unos 3–5 cm por encima de los huesos, siempre dentro del límite de capacidad del aparato. Añade el vinagre si lo utilizas. Puedes dejar reposar veinte minutos antes de calentar, aunque no es necesario.

El vinagre es opcional: una mayor acidez puede modificar la extracción de ciertos minerales, yo si hago este paso, pero como ya he mencionado, es opcional, encuentro que el sabor es más suave.

5. Cocinar suavemente

Olla de cocción lenta (slow cooker): sigue las instrucciones de tu modelo y selecciona el programa adecuado para mantener una cocción segura; como orientación, cocina entre 18 y 24 horas si el fabricante permite esa duración.

Olla tradicional: lleva el contenido a ebullición, baja enseguida el fuego y mantén un hervor suave. Puedes cocinar entre 12 y 24 horas según las piezas y la intensidad que busques, vigilando el agua y añadiendo más agua caliente si hace falta. No dejes el fuego encendido sin vigilancia durante la noche. Lo que yo hago es apagarlo unas dos horas de antes de irme a dormir, dejo enfriar el caldo y lo guardo en el frigorífico durante la noche, por la mañana, lo vuelvo a poner al fuego durante unas cuantas horas más.

No es obligatorio cocinar 48 horas, con 18-24, ya estás obteniendo un caldo rico en nutrientes: el resultado depende de los ingredientes, la temperatura y la proporción de agua.

6. Retirar la espuma

Durante las primeras una o dos horas puede aparecer espuma grisácea. Retírala con una espumadera cuando sea seguro abrir la olla. Mejora la limpieza visual del caldo, aunque la espuma por sí sola no significa que esté estropeado.

Añadir las verduras y las hierbas en el momento adecuado

Cuando falten aproximadamente cuatro a seis horas para finalizar, lava y corta las verduras en trozos grandes. Parte la cebolla y la cabeza de ajo por la mitad, lava bien el puerro e incorpora todo a la olla junto con el laurel, los granos de pimienta, el tomillo y, si te gusta, un poco de romero.

Las verduras aportan sabor y dulzor. Añadirlas al final evita someterlas innecesariamente a toda la cocción prolongada.

Para este caldo, prescinde de brócoli, coliflor y coles durante las cocciones largas: pueden dar un aroma azufrado dominante. Las patatas tampoco son necesarias si buscas un caldo más limpio.

Colar y ajustar el sabor

Caldo de huesos vertiéndose a través de un colador fino a un recipiente resistente al calor
Retira los huesos y cuela con cuidado el caldo terminado.

Apaga la olla, retira los huesos y las verduras con unas pinzas o una espumadera y pasa el caldo por un colador fino a un recipiente limpio y resistente al calor.

Prueba el caldo y sala al final. Si ha quedado suave, redúcelo con un hervor controlado; si ha quedado demasiado intenso, añade agua caliente.

La textura puede ser líquida cuando está caliente y gelatinosa al enfriarse. Es normal y se debe a la gelatina extraída del tejido conectivo.

Cómo enfriar, conservar y congelar el caldo

Enfriamiento: divídelo en recipientes pequeños y poco profundos. Puedes utilizar un baño de agua con hielo para acelerar el enfriamiento. Refrigera o congela rápidamente, sin dejarlo más de dos horas a temperatura ambiente.

Frigorífico: guarda el caldo a 4 °C o menos y consúmelo en 3–4 días.

Congelador: reparte en porciones de 250–500 ml. Como referencia de calidad, es preferible consumirlo en 2–3 meses. Si congelas en cristal, utiliza botes aptos para congelación, no los llenes hasta arriba y deja espacio para la expansión del líquido.

Para utilizarlo: descongela en el frigorífico y recalienta bien. Para las sobras, la referencia de seguridad es alcanzar 74 °C. Una vez frío, puedes retirar la capa de grasa solidificada si deseas un caldo más ligero.

Consejo práctico: etiqueta cada envase con la fecha y congela cantidades pequeñas.

Cómo utilizarlo en tu cocina

Una taza caliente es una opción, pero también puedes usarlo como base de sopas, cremas y purés de verduras, paella, arroces, guisos o salsas. Al prepararlo una vez en cantidad, tienes una base culinaria lista para varios platos.

Un caldo sabroso, preparado con tiempo y aprovechado de muchas maneras.

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Referencias y seguridad alimentaria

  1. USDA Food Safety and Inspection Service. Keep Food Safe! Food Safety Basics. Conservación y recalentamiento.
  2. USDA FSIS. ¿Cómo se manipulan las sobras de manera segura? Consultar recomendaciones.
  3. Hsu DJ et al. Essential and toxic metals in animal bone broths. Food & Nutrition Research. 2017. Consultar estudio.
  4. Bone Broth Unlikely to Provide Reliable Concentrations of Collagen Precursors Compared With Supplemental Sources of Collagen Used in Collagen Research. Consultar estudio.

Nota de responsabilidad

Esta receta tiene fines culinarios e informativos. Su composición nutricional varía según los ingredientes y la preparación. No sustituye tratamientos médicos ni constituye una pauta terapéutica para enfermedades digestivas o articulares. Adapta los ingredientes a tus alergias, restricciones dietéticas y situación individual.

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